Noche 2

Hasta nuestros más lejanos antepasados, aquellos homínidos que se esforzaban por encontrar un pensamiento y un lenguaje complejos, debieron tener miedo a la noche: la ausencia de luz y el dominio de las sombras, los sonidos sin identificar… y, sobre todo, la pérdida de la consciencia, el sueño, que puede parecer la pérdida de la vida; la sensación de estar solo frente a un mundo inabarcable, incomprensible y hostil hacían de la noche, sin duda, una situación temible… Hoy tenemos luz a cualquier hora de la noche, podemos abrir las ventanas y percibir el sonido y las imágenes de la ciudad, que nunca duerme del todo, podemos llamar por teléfono a familiares o amigos o, a través del prodigio de Internet, comunicarnos con personas a miles de kilómetros… Y sin embargo, la noche sigue siendo un ámbito inquietante, un momento donde el individuo se siente inseguro, solo. Porque en la noche, al revés que durante el día, tú no eres tú y tus circunstancias (Ortega) sino aquel ser que cobró vida en el seno materno y que se sintió solo, perdido, al salir a un mundo ruidoso y áspero y que, tras un itinerario confuso, entrarás en la noche definitiva sin saber bien de dónde has venido, adónde vas ni qué has hecho realmente entre esos dos momentos.

Anuncios

Acerca de Ch. Abada

Escribo (torpemente) para encontrar personas y (quizá) para encontrarme a mí mismo. Todavía no tengo claro (ni siquiera después del excelente tratamiento de mi psiquiatra MS) si soy un débil que se hace el fuerte (para disimular su miedo ante los poderosos) o soy un fuerte que se hace el débil (para llamar la atención de las personas generosas). Con Terencio, «Nada humano me es ajeno»; con Goya, «Aún aprendo».
Esta entrada fue publicada en Nochario de Adán y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a Noche 2

  1. helena dijo:

    Pues no estoy de acuerdo: La noche es el silencio donde te habla el alma, donde te rencuentras contigo mismo, donde todo es paz. Y en ese silencio encuentro la seguridad de saber quien soy, de sentir la necesidad de dar, de abrazar y de sentir…………………

  2. Ch. Abada dijo:

    Es posible que tengas razón, Helena… pero recuerda que las noches de Adán (tanto las del personaje que crearon los autores de la Biblia como las del personaje creado por mí) son las de un hombre solitario, perplejo ante un mundo que no acaba de comprender, soñando con una Eva que no acaba de aparecer (o que cuando aparece resulta tan incomprensible como el mundo)…
    En todo caso, te agradezco sinceramente que me leas y que participes. Me interesa mucho tu criterio.
    Un abrazo,
    Ch.

    • helena dijo:

      Gracias por tu interés en mis comentarios. Sobre el “Adán” de la Biblia, habría mucho que hablar. No creo en ese Adán que nos han querido vender y que desgraciadamente hay todavía mucha gente que cree a pies juntillas. Es por eso por lo que “creo” tu personaje esta perplejo en “este mundo irreal e inventado” por esos autores de la Biblia. Pienso que la verdadera realidad está en nosotros, sólo es cuestión de descubrirlo y para ello disponemos de esta y otras vidas para que lleguemos al convencimiento de que la soledad sólo existe cuando no comprendemos, cuando no entendemos… Tanto el hombre como la mujer son complejos si nosotros queremos que sea así, porque si somos sinceros y abiertos de mente y corazón, lo natural es que el amor fluya como el agua que desciende de las montañas, limpio, fresco y que alimenta nuestro cuerpo y nuestra alma.
      Un abrazo.

  3. Pero la noche también es escenario de los sueños —también los que tenemos estando despiertos—, en donde se dibujan proyectos y palabras que a la luz del día pierden su sentido, se vuelven de humo, entran en las fronteras de lo imposible o alocado. El crepúsculo es amable, nostálgico, pero el amanecer da la impresión de algo frío —incluso en verano—, pone broche al insomnio, y al mirar ese gris fantasmagórico de los cielos —en el momento en que el sol casi no ha comenzado a salir— podría parecernos que somos seres ajenos o que el tiempo que contemplamos no nos pertenece.

  4. Mercedes dijo:

    Esas respuestas para que te satisfagan, debes buscarlas tú mismo, si no las tienes es que el diablo te ha enredado. Interpela directamente a Dios, Jesucristo te va a responder como te enseñó quien te dio a luz, o ¿no te enseñó a orar quién te dio la vida?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s