La princesa y los cinco sentidos

LA PRINCESA Y LOS CINCO SENTIDOS
I. El maleficio
El maleficio era claro y rotundo; y la bruja que lo había impuesto, poderosa. La princesa sólo podría casarse con uno de los cinco pretendientes que aspiraban a desposarla y todos ellos con una condición horrible: solamente disponían de un sentido, condición que también impondrían a la esposa durante las nupcias… ¡Drama! Sólo un sentido para vivir las nupcias; claro que unas nupcias no duran toda la vida pero en aquel reino fantástico duraban tres lunas, tiempo suficiente, y necesario, para hacer fracasar o triunfar un matrimonio: los esposos dispondrían en su cámara nupcial de todo lo necesario para vivir, para convivir… pero no podrían utilizar más que un sentido. No era un drama eterno pero, ¿os imagináis lo que son tres meses pudiendo sólo, por ejemplo, ver pero no oír, ni gustar, ni oler, ni tocar; u oler pero no ver, ni oír…? Pero el maleficio, ya se dijo, era claro y rotundo, inapelable: la princesa debía desposarse con un varón de un solo sentido y ella adquiría esa terrible condición en el momento de elegir. Ver, oír, gustar, oler o tocar: sólo un sentido… Por supuesto, su elección habría de realizarse sin conocer previamente a los pretendientes, sin saber de cada uno de ellos nada más que eso: que disponía de un solo sentido: ver, oír, gustar, oler o tocar… ¡Tremendo problema! Mas la princesa era valiente y, después de una profunda meditación, decidió. Y, según la crónica, decidió de forma correcta.
Lamentablemente, la historia nos ha llegado incompleta y no sabemos qué sentido eligió… Claro que eso tiene su ventaja porque, por un tiempo, podemos volver a sentirnos princesas y tomar nosotros la decisión… ¿Te animas?

 

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Acerca de Ch. Abada

Escribo (torpemente) para encontrar personas y (quizá) para encontrarme a mí mismo. Todavía no tengo claro (ni siquiera después del excelente tratamiento de mi psiquiatra MS) si soy un débil que se hace el fuerte (para disimular su miedo ante los poderosos) o soy un fuerte que se hace el débil (para llamar la atención de las personas generosas). Con Terencio, «Nada humano me es ajeno»; con Goya, «Aún aprendo».
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19 respuestas a La princesa y los cinco sentidos

  1. x dijo:

    La princesa sin duda se preguntó: “¿qué ser humano puede vivir sin sentir el contacto de otro ser humano?. Con una caricia, con un roce, podemos escuchar, no necesitamos el oido, podemos descubrir el rostro del otro, no necesitamos de la vista”. Y aunque es cierto que al elegir la princesa sabía que nunca podría disfrutar del aroma de una rosa o de la dulzura de la miel, sin dudarlo, eligió el pretendiente poseedor del sentido del tacto.

    • Ch. Abada dijo:

      Gracias por tu inteligente comentario, X. Por cierto, X es incógnita, resultado desconocido, solución que hay que conseguir… pero también es cruce de caminos, potencia, capacidad de hacer que dos elementos que cuando están simplemente juntos dan un resultado de igual valor que por separado, combinados, multiplicados, desarrollan su máximo valor. De todas formas, no hay que olvidar los demás sentidos… A ver si averiguamos lo que decidió la princesa y por qué.
      Un abrazo,
      Ch.

  2. Estoy de acuerdo con la princesa, el tacto es tan importante entre las personas, no tendríamos que olvidadlo………

    • Ch. Abada dijo:

      Cierto, Isabel: nunca deberíamos olvidar esa capacidad que los seres más puros, por ejemplo los niños, practican generosamente…
      De todas formas, no hay que olvidar los demás sentidos… A ver si averiguamos lo que decidió la princesa y por qué.
      Por cierto, muchas gracias por la foto.
      Un abrazo,
      Ch.

  3. Yolanda dijo:

    Cuando un cachorro humano nace apenas ve, pero le basta sentir el calor y la piel de la madre para encontrar su nuevo refugio, la calma, la seguridad…
    A veces olvidamos ese lado instintivo y animal que todos llevamos dentro y queremos racionalizarlo todo.
    Y en esta sociedad en la que impera lo visual, lo inmediato y lo “espectacular”, es fácil olvidar lo importante que es el roce de una mano amiga, una caricia al despertar, unos pies que hablan en el silencio de la noche o un abrazo en el que cobijarse.
    Sin duda, a mi princesa le sobran las palabras, los aromas, los sabores y hasta los colores… Pero no los besos. Como dijo Bequer “¿Qué daría yo por un beso?”

    • Ch. Abada dijo:

      Gracias por tu poético, y emocionante, comentario, Yolanda. Aunque no sabemos, todavía, qué decidió la princesa del cuento, sin duda que tendría en cuenta tus razones… como las de todos cuantos participen en esta aventura de los sentidos.
      Y un gran abrazo.
      Ch.

  4. helena dijo:

    ¿Que importa mi boca cerrada, cuando hablas con el alma, te oyen¡¡¡¡ quiza la princesa este esperando que venga a rescatarla el aroma del amor de su amado………………

    • Ch. Abada dijo:

      ¡Qué bonito, helena! La verdad es que cada sentido tiene una belleza especial… y miles de posibilidades. No me extraña que la Princesa dudara….

  5. x dijo:

    Cerremos el círculo. ¿qué decidió finalmente la princesa y sobre todo, cuáles fueron
    las razones de su elección?. La curiosidad me mata …

  6. María dijo:

    En mi opinión, la princesa elegiría el oído. Un sentido que le ayudaría a conocer el trasfondo del pretendiente, no sólo mediante la palabra, sino también a través del tono de voz empleado, la risa, el llanto, o incluso un mero suspiro. La princesa y el pretendiente no sólo podrían compartir enriquecedoras historias, sino también disfrutar de la música juntos. Con frecuencia, una melodía sin letra o en otro idioma, consigue despertar en nosotros sorprendentes sentimientos, muchas veces escondidos o inesperados, así que ¿por qué no iba a hacerlo también una conversación? Este sentido, es además, el creador de un cimiento indispensable: la confianza mutua.
    La privación de los otros cuatro sentidos, les permitiría además, dejar volar la imaginación que tantas veces nos olvidamos de emplear, al sentirnos cegados por lo que contemplan nuestros engañosos ojos, el olor de un aroma envolvente, lo que sentimos al abandonarnos en un momento de pasión, o lo que saboreamos en un período de hambruna.

    • Ch. Abada dijo:

      ¡Qué importante el oído para poder escuchar las palabras de la persona amada!… Sin embargo, qué difícil prescindir de los otro cuatro… Es natural que la princesa siga pensando.

  7. Tengo que pensar que soy yo la princesa del cuento.
    De los cinco sentidos yo cojo el quinto
    Primero, VER, podría admirar las flores, ver a mi prometido, La Victoria de Samotracia ,las pinturas del GRECO,(Pero)
    El Segundo, OIR. oiría las gotas de lluvia al caer el susurrar del viento, las pisadas de mi prometido la música,

    • Ch. Abada dijo:

      Muchas gracias por participar, querida Adelaida. Parece que se te quedó el mensaje a medias… ¿Puedes completarlo? Cuando te inclinas por el “quinto” sentido, ¿te refieres al tacto? Lo pregunto porque en casi todas las enumeraciones que he consultado figura este en último lugar, pero hay varias que ponen como quinto sentido el del gusto….

  8. A través de la meditación, leyendo este cuento, y en base a la experiencia de la vida y a los sentimientos, elegiría el sentido del oído. Podemos oír sin pensar lo que nos están diciendo, podemos estar distraídos viendo otras cosas y no escuchar con atención. Si tan solo el príncipe del sentido del oído posee sin condición y a tal efecto este único sentido, y no otros que le complementen, cuidará, sin duda, su vocabulario, tratando de conquistar el corazón de la princesa, dándose a conocer a través de la escucha de sus palabras; denotándose cariñoso, amable, perspicaz, astuto, valiente o inteligente, o por el contrario; vanidoso, prepotente, ruín o perverso; pues es cuando escuchamos en realidad, como demuestra ser la persona, como se comporta la persona, cuando lo bello puede llegar a hacerse feo, o bien nos convencemos de que una persona no agraciada fisicamente, puede resultarnos bella al escucharla. El príncipe, al carecer de los otros sentidos puede convencer a la princesa con sus palabras, pues las dicta su corazón y su alma. Por tanto, a veces la vista, nos puede engañar, el tacto embelesar, el gusto traicionar, y el olfato engatusar en un momento dado, o bien, confundirnos en otro. Definitivamente, el sentido del oído podrá equilibrar la carencia de los otros sentidos e incluso convencer y demostrar a la princesa de a quien tiene delante.

    • Ch. Abada dijo:

      Muchas gracias por participar, querida María Jesús. Me ha parecido muy interesante las razones por las que descartas los cuatro sentidos frente al del oído: “a veces la vista, nos puede engañar, el tacto embelesar, el gusto traicionar, y el olfato engatusar en un momento dado, o bien, confundirnos en otro.” Pero, ¿no crees que también las palabras pueden, en ocasiones, mentir? ¡Qué difícil elegir, verdad? Es comprensible que la Princesa siga pensando… Pero yo creo que, en breve, tendremos resultados y podremos terminar el cuento… y hasta ilustrarlo.

  9. Isa dijo:

    El tacto, creo q sería mejor.

    • Ch. Abada dijo:

      ¡Bienvenida a mi humilde casa y muchas gracias por participar, Isa! A ver si te animas y sigues leyendo… y escribiendo. Y espero que nos sigamos viendo en el Paseo del Hermoso Labrador y su Muñeca Blanca.

  10. Mª Dolores dijo:

    Mª Dolores.
    Si la princesar es una mujer sensible, creo que elegirá el tacto.
    ¿Porque lo creo? porque las caricia es lo mas importante en el ser humano. un bebé´cuando nace, no tiene sus sentidos desarrollados, pero si sus padres les aman y les llenan de mimos caricias y cariño, sera un ser humano equilibrado.
    El tacto te quita el miedo. En una caria puedes sentir, el amor, la ternura, la paz, puedes incluso llegar al silencio más profundo, donde ya los demás sentidos carecen de importancia, porque el amor te desborda.

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