Pecado

Pecado
 
No renuncio, no cejo, no desmayo.
No quiero negar ese momento
en el que el mundo era un punto,
y sólo un punto,
y apareciste tú y se hizo la luz
y todas las galaxias florecieron…
 
Pero como está escrito
«No codiciarás la mujer de tu prójimo»
me prenderán un turbio amanecer de soledades,
me arrojarán con ira al calabozo
y juzgarán sin pausa ni piedad
mi itinerario.
Luego dictarán una sentencia inapelable
y aplicarán cruelmente su castigo.
 
Entonces sabré que he sido derrotado
y que he de pagar por mi osadía.
Pero subiré al cadalso a paso firme,
con la sonrisa abierta y la mirada alta,
orgulloso de haberte conocido,
sabiendo que al final de todos los caminos
el mundo volverá a ser un punto,
y sólo un punto,
y allí estarás conmigo.

 

 
 
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Acerca de Ch. Abada

Escribo (torpemente) para encontrar personas y (quizá) para encontrarme a mí mismo. Todavía no tengo claro (ni siquiera después del excelente tratamiento de mi psiquiatra MS) si soy un débil que se hace el fuerte (para disimular su miedo ante los poderosos) o soy un fuerte que se hace el débil (para llamar la atención de las personas generosas). Con Terencio, «Nada humano me es ajeno»; con Goya, «Aún aprendo».
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