INTERCAMBIO (El lenguaje del cuerpo)

(Para Merce Li)

Funcionó el lenguaje del cuerpo. En el momento oportuno: en el reencuentro después de años (las familias no tenían mucha relación y de Burgos a Madrid o viceversa no hacían demasiados viajes). Pero ahora ella preparaba su viaje a África en una de las misiones de la Orden en la que había decidido profesar: un año de prueba para que no hubiera dudas… Hay que salvar al primo Iván, había dicho su madre, es el único ateo de toda la familia. El primo Iván, separado, sin hijos, cuarentón (aunque se conservaba lozano y siempre sonriente) y con fama de diversos amoríos con sus jóvenes estudiantes de la Universidad…

Hay que salvar al primo Iván, pero para salvarlo hay que encontrarse con él, hay que saludar… y levantar la mirada, siempre baja y recatada en las mujeres piadosas… Los bellos ojos verdes de ella mirando a los oscuros ojos de él… La sonrisa, el inperceptible temblor, el lenguaje de los cuerpos: ella es, es él..

Hablemos: ¿Por qué te vas tan lejos? ¿Qué buscas allí que no puedas encontrar aquí? ¿Es verdad lo que dicen de ti? ¿Te has apartado de Dios? ¿Te niegas como criatura de un Ser superior? Hablemos…

Y él se quedó unos días más en Burgos: frío en las calles y ardor en el corazón. Catedral imponente donde la persona se siente insignificante y una pequeña cabaña en lo más íntimo de la persona capaz de acoger y fundir dos almas. Tienes que volver a misa: en el templo serás capaz de retornar a la religión que nos dieron nuestros padres… Te cambio una misa por una película. ¿¡Qué!?

Pero fue así: una misa a cambio de El único testigo, una relectura atenta y comentada del Evangelio de san Juan a cambio de una lectura esforzada de El amante de Lady Chatterley… Y la prueba final: Ve a ver a Emilio (los curas jóvenes y modernos se hacen llamar sin el don), confiesa y comulga: estoy segura de que volverás al buen camino. Vale, a cambio de mi «sacrificio», el tuyo: por la mañana, comunión y por la noche baile en el Montecarlo ¿Qué? ¡Estás loco!

Pero así fue: sacrificio por sacrificio… Por el secreto de confesión sólo sabemos que los dos hombres hablaron un par de horas y pudimos ver a Iván recibir de Emilio la comunión, con gran respeto pero sin perder su sonrisa. Por el secreto a voces de las pequeñas ciudades sabemos que el baile resultó maravilloso: un hombre y una mujer moviendo sus cuerpos simétricamente al mandato de una música ruidosa y sincopada o enlazados y envueltos en una música suave y sugerente… Y por lo que nos han contado sus hijos con gran regocijo (los maravillosos Hanbal y Suray que, por cierto y por acuerdo de sus padres, esperan a su mayoría de edad para decidir si asumen alguna religión o ninguna), por ellos sabemos que ella no marchó a África y encontró en Burgos lo que, en el fondo de su corazón, había buscado apasionadamente.

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Acerca de Ch. Abada

Escribo (torpemente) para encontrar personas y (quizá) para encontrarme a mí mismo. Todavía no tengo claro (ni siquiera después del excelente tratamiento de mi psiquiatra MS) si soy un débil que se hace el fuerte (para disimular su miedo ante los poderosos) o soy un fuerte que se hace el débil (para llamar la atención de las personas generosas). Con Terencio, «Nada humano me es ajeno»; con Goya, «Aún aprendo».
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