La ciudad amable

… Y nos amamos como dos adolescentes, torpes pero llenos de vida… Nuestras manos buscando los puntos más ocultos de nuestros cuerpos… Nuestros fluidos mezclándose… El abrazo que es, al tiempo, instante y eternidad.
En la madrugada de la gran ciudad, frente a ventanas dormidas y entre coches señoreando la calle, el amor se abre camino y transforma el asfalto en acogedor césped, los ruidos urbanos en melodía bucólica, los estresados urbanitas en habitantes de esa Arcadia que vive en el interior de los enamorados… (31 mayo 2012)

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Acerca de Ch. Abada

Escribo (torpemente) para encontrar personas y (quizá) para encontrarme a mí mismo. Todavía no tengo claro (ni siquiera después del excelente tratamiento de mi psiquiatra MS) si soy un débil que se hace el fuerte (para disimular su miedo ante los poderosos) o soy un fuerte que se hace el débil (para llamar la atención de las personas generosas). Con Terencio, «Nada humano me es ajeno»; con Goya, «Aún aprendo».
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