E-02

Estimada Ex:
Aseguré en la carta anterior que te equivocabas al afirmar que no te quiero. Creo que también te equivocas cuando dices que tú ya no me quieres… Ocurre que cuando estamos en la fase alta tendemos a pensar que queremos a las personas elegidas muchísimo, más que a nadie, etc…. y luego, cuando entramos en la fase de bajada (si esto sucede) nos convencemos de que que se ha acabado todo el amor y hasta convertimos en enemigo a la persona que creíamos amar sin límites de tiempo y espacio. Realmente, todo lo humano es cambiante y por ello (hasta cierto punto) incierto. No sería imposible que hubieras dejado de quererme, que sólo albergaras sentimientos negativos hacia mí… pero permíteme que dude de una situación tan tremenda. Sé que he dejado en tu cuerpo algunas huellas dolorosas (nunca, por supuesto, malos tratos de los que castiga justamente la Ley) y en tu alma algunas cicatrices que tardarán en cerrarse: sé que no he sido suficientemente bueno contigo, reconozco que he incumplido algunas promesas que te hice solemnemente y que no he logrado superar carencias y defectos que venía arrastrando desde mucho antes de conocerte, por lo que tienes todo el derecho a hacerme no pocos reproches. Sin embargo, creo que hubo suficientes cosas positivas entre nosotros a las que yo aporté quizá no tanto como tú pero sí lo suficiente como para merecer tu amor en aquella hermosa etapa que vivimos juntos y merecer ahora una amistad que sólo puede beneficiarnos a ambos y a las personas con las que nos hemos relacionado como pareja. En todo caso, si te reafirmas en que no tienes ningún sentimiento positivo hacia mí, te pido que al menos no caigas en el estúpido error del rencor: el rencor es un sentimiento amargo y mezquino, un dolor estéril.
Con respeto y cariño. Ch. Abada

Anuncios

Acerca de Ch. Abada

Escribo (torpemente) para encontrar personas y (quizá) para encontrarme a mí mismo. Todavía no tengo claro (ni siquiera después del excelente tratamiento de mi psiquiatra MS) si soy un débil que se hace el fuerte (para disimular su miedo ante los poderosos) o soy un fuerte que se hace el débil (para llamar la atención de las personas generosas). Con Terencio, «Nada humano me es ajeno»; con Goya, «Aún aprendo».
Esta entrada fue publicada en Cartas a una ex despechada. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s