A-01

Querida amiga:
Me dices que te sientes confusa, turbada, como en una encrucijada donde se abren diversos caminos pero no está claro cuál de ellos conduce a la meta deseada. Es normal: nuestro siglo se ha puesto difícil en todos los ámbitos y a todas las escalas y las personas, si tenemos sentimientos y reflexionamos sobre ellos, nos vemos zarandeados: es normal sentir zozobra y confusión, miedo…
Digo que este siglo se nos ha puesto difícil para todos pero hay que enfatizar que es sobre todo para la mujer, los niños y los ancianos. Si nos circunscribimos a la mujer, vemos que (superada en alguna medida, o en trance de superar, la dependencia que la cultura que se mantenía desde los tiempos prehistóricos hasta la primera mitad del siglo pasado establecía para la mujer – la mujer sería mera compañera, complemento secundario del varón–) nos enfrentamos a una nueva definición de los roles, a una confusión que tardará mucho tiempo en aclararse y, por ello, la mujer sufre, añadido a esa injusta dependencia todavía vigente en muchos ámbitos, la necesidad de desarrollar y hacer respetar una nueva identidad.
Es natural, pues, que te encuentres preocupada e insegura… Pero hay que sobreponerse y confiar en las propias fuerzas y en el apoyo de la gente que nos quiere: así avanzamos todos y así, sin duda, avanzarás tú. Con mi modesta ayuda, si quieres.
Con todo cariño, Ch. Abada.

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Acerca de Ch. Abada

Escribo (torpemente) para encontrar personas y (quizá) para encontrarme a mí mismo. Todavía no tengo claro (ni siquiera después del excelente tratamiento de mi psiquiatra MS) si soy un débil que se hace el fuerte (para disimular su miedo ante los poderosos) o soy un fuerte que se hace el débil (para llamar la atención de las personas generosas). Con Terencio, «Nada humano me es ajeno»; con Goya, «Aún aprendo».
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Una respuesta a A-01

  1. Fany dijo:

    El reconocimiento de la mujer como miembro de la sociedad, con igualdad de derechos, no depende de las buenas intenciones de las personas que nos quieren, sino de un cambio de mentalidad profundo en toda la sociedad, sobre todo en los hombres, acaparadores del Poder socio-económico y con pocas ganas de compartirlo.
    También es indispensable que la mujer se implique y compita con el hombre por los puestos de responsabilidad. No hay que delegar nuestras opiniones e iniciativas en ningún ámbito,incluso en el familiar. La mujer no es un apéndice, sino un miembro de la sociedad de pleno derecho.
    Saludos

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