Noche 5

noche-sombria

 

 

¡Felicidades, Pequeña Fantasía!
Lo mejor para ti en tu día,
para todos tus días…
(y tus noches en mi noche sombría).

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Noche 4

Firmamento

¡Sueña, Orgulloso Adán! Tú que fuiste capaz de erguirte y desafiar a las estrellas, sueña con reunir a todas ellas en tus brazos poderosos, con arrancar del cosmos todos los bellos sonidos que solo tú puedes identificar, con imaginar todos tus orígenes y todos tus futuros … Tú solo escribirás la crónica de la creación, de todas las creaciones, tú captarás con tu mirada todas las formas y modelarás todas las figuras, tú escribirás todas las historias imaginables. Tú dominarás todos los mundos y ordenarás y darás un nombre a minerales, animales y plantas … Y sin embargo, Adán poderoso, cuando despiertes de tu sueño, te sentirás frágil y desconcertado, angustiado por todas tus dudas sobre tus orígenes y asustado por tu porvenir, solitario en el inabarcable Mundo, en infinitos tiempos y espacios, sin nadie a quien pedir ayuda …
¡Sueña, delicado Adán, sueña!…

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Tiempo (cuento triste)

(Para E.)

I
Dame tiempo, te decía, y tú respondías con tu sonrisa llena de futuros: por supuesto, toma tiempo… pero cada beso, cada abrazo, cada caricia, cada juego era un grito de apremio, una demanda de ya, de aquí y ahora, de amor… Pero yo necesitaba tiempo aunque mi cuerpo de 17 años, recién salido de la adolescencia, sentía el deseo profundo de formalizar mis relaciones contigo porque te necesitaba desde aquella maravillosa tarde en que nos encontramos casualmente en la fuente y tú, nada más mirarme, alborotaste el agua del caño y me salpicaste riendo, y yo dije tonto y salí corriendo pero llena de deseos de que me alcanzaras… Y luego los cruces «casuales» en la Plaza o en el Paseo, y un día, sin ningún preámbulo, tú te pusiste a mi lado audazmente y yo no rehuí tu compañía, aunque ambos, quizá un poco asustados, fuimos todo el rato en silencio… Y luego el beso robado en una de las esquinas exteriores de la Iglesia; y el beso del día siguiente, ya sin delito, en el mismo lugar, y las carreras hasta el Olivar y los honestos paseos entre los árboles centenarios… Y, reprimiendo todos mis deseos, siempre lo mismo: dame tiempo; y tú también con tu alegría contagiosa y tu anhelo de varón: toma tiempo y ambos anegándonos de besos y deseos. Y las familias, y todo el pueblo, encantados de ver a dos jóvenes tan enamorados, pero aconsejándonos que no hiciéramos «locuras», que nos refrenáramos, que nos diéramos tiempo. ¡Tiempo, tiempo!

II
Y de pronto, como un terremoto inesperado, llegó al pueblo el sonido siniestro de los cañonazos de la guerra. Había que salvar a la Patria, salvar la República… y había que hacerlo a tiros, truncando la vida de cuantas personas hiciera falta.Unos hombres viejos y tristes disponiendo de la vida de unos jóvenes alegres. Y llegó la carta fatídica y fuiste movilizado para ir a matar… pero fuiste a morir. Y enseguida, sin tiempo para comprender bien lo que estaba pasando, cuando aún no había terminado el otoño sombrío que había sustituido a nuestro luminoso verano, tu madre recibió otra carta y me la llevó sin abrir, ¡ella conocía su terrible contenido! Y todo se llenó de luto: ya no me pedías tiempo ni yo podía dártelo, porque el tiempo se había parado, había desaparecido para los dos y tú solo podías darme la sima negra de tu ausencia y yo no podía darte más que mis lágrimas de una precoz y espantosa viudez.

III
Dicen que el pueblo ha cambiado mucho desde entonces: renovaron la iglesia y la plaza; permanece la fuente pero el pilón ha sido agrandado y nadie bebe de esa agua, ni tampoco los mozos juegan a salpicarse… Dijeron que se había acabado la guerra y sus consecuencias, que ahora ya vivíamos en una sociedad diferente… pero yo sigo sintiendo la misma pena que entonces y visitando cada día la fuente, la plaza, el camino que lleva al olivar (aunque ya mis envejecidas piernas no me permiten pasear entre los olivos añosos). Murieron tus padres y los míos, ya no queda nada tuyo por aquí; mis hermanos marcharon a la capital y me insisten una y mil veces en que me vaya con ellos… pero yo no quiero abandonar nuestra fuente, nuestra esquina de la iglesia, nuestro olivar.

Al principio le preguntaba a Dios por qué había permitido aquello… pero ahora ya no pregunto nada: quizá Dios no tenga oídos para escuchar esas preguntas de un drama personal cuando hay tantos dramas mucho mayores en el mundo o quizá yo no tenga oídos para escuchar ninguna explicación divina. Cuando murió mi padre, mi madre siempre decía que esperaba la hora de su muerte con esperanza porque sabía que lo encontraría en el más allá… pero yo no comparto esa fe; no sé bien qué es el más allá, el futuro me parece confuso e incierto. En cambio el presente lo tengo claro: sólo conocí la alegría en esos meses maravillosos que compartimos juegos y promesas y, después, la pena, la inmensa tristeza de tu ausencia, que se prolongará, pienso, hasta más allá de mi muerte.

(28 febrero / 4 marzo 2015)

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Nunca estuvo tan bella

Para SM (y para JT, in memoriam)

Siempre bella. Siempre hermosa, siempre esbelta, siempre elegante… siempre deslumbrante, desde el primer día que la vi. Cuando entré a trabajar como ayudante del jefe de luminotecnia en el Teatro Español, yo era todavía más joven, más inexperto e inmaduro que ahora… pero, como ahora, la belleza, todo tipo de belleza pero sobre todo la belleza de la mujer, me deslumbraba. Así fue cuando la vi por primera vez, sonriente, luminosa, con el vestido y el maquillaje perfectos: y así que quedé ciego y sordo a cualquier otro estímulo que no fuera ella hasta que mi jefe, con cierta sorna, me dijo: «Venga, chaval, espabila… y no mires tanto al sol que te vas a quedar ciego y vas a tener que ir a trabajar a la ONCE». Han pasado algunos años pero yo sigo mirándola con la misma admiración de la primera vez… Y con la misma desesperanza: bien sé que ella está en la cima de su carrera teatral y en la cumbre de su belleza y yo no soy más que un joven y modesto operario que mira desde la ladera… Pero qué hermoso mirarla, qué maravilla contemplar cada noche su actividad en el escenario, compartiendo el espacio con su compañera de reparto, la gran dama de la escena Julia Trujillo, electrizando entre ambas a un público inteligente capaz de apreciar su excelente interpretación de Buenas noches, madre, de Marcha Norman… Hasta anteayer que la muerte se presentó, de improviso, en plena representación y, mediante el criminal infarto, se cobró su pieza y se llevó a Julia a su territorio… Gritos, revuelo, carreras… y todos descompuestos y asustados. Y, sin embargo, cuando la miré inclinada sobre su amiga, con su faz contraída y llorosa, horrorizada por la tragedia real, no la que se simula en el teatro, la vi más bella que nunca. Porque la muerte, el dolor, ensombrece nuestras facciones, descompone nuestro atuendo, desbarata los tocados y las propias expresiones y actitudes… pero, al permitir que el alma se asome a los ojos y las manos, nos muestra la belleza más sublime. Por eso nunca estuvo tan bella como cuando con la certeza de la muerte, al lado del cadáver de su compañera fraternal (su «Tieta» como le gustaba llamarla), sus luminosos ojos y sus hermosas manos, todo su cuerpo dolorido se llenó de alma y, por ello, toda su belleza se me mostró más sublime, más auténtica que nunca.

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Noche 3

Las ondas hertzianas me traen ecos tristes del Barroco.
Leo los Sueños y ensoñaciones que la Dama Sarasina escribiera hace mil años.
Por la ventana se despide el día.
Mi corazón intenta sonreír pero solo produce una mueca.
La noche, una vez más, llega victoriosa y señorea mi casa.

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Presentación de toda mi obra

¡Al fin! El 17 de este mes, en el Ateneo de Madrid, se presenta toda mi obra. Sería estupendo contar con la presencia de todos mis amigos.

invchabada

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Villancico del burro de Belén

No cabía,

no cabía,

no cabía en el portal.

El pobre burro, cansado,

fuera tuvo que quedar.

 

Dentro quedaron los amos,

la mula, el buey,

los ángeles y muchos más

pero el pobre borriquillo

fuera tuvo que quedar.

 

Y fuera hacía más frío

y no podía yantar…

El burro, cansado y triste,

se decidió a marchar.

 

¿Dónde acabó el burro humilde?

Nadie lo pudo encontrar.

 

(25 diciembre 2014)

 

 
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